



Para finales de octubre el otonio ya esta comodamente instalado en Pekin. La ciudad amanece cubierta por un espeso manto de niebla y garua que solo se disipa recien al mediodia, pero ni siquiera a esa hora la temperatura logra superar los 10 grados, y para las cinco de la tarde ya es de noche.
Estos indicios meteorologicos me dieron la pista de que mis dias en China ya habian sido suficientes, y decidi seguir mi camino.
100 km al sur de Pekin, sobre la costa del Mar Amarillo, esta ubicada la ciudad de Tianjin, que hace de puerto de la mediterranea capital. Desde alli zarpo el barco que habria de conducirme a mi siguiente destino: Japon.
Mi ultima experiencia a bordo de un barco asiatico no habia sido muy satisfactoria (ver el post "La Bahia de Bengala", mayo de 2007), pero me decidi a reincidir en el mar seducido por los precios -mucho mas bajos que los del avion-, e incentivado por la reciente lectura de Joseph Conrad, un gran narrador de aventuras marinas.
El "Yanjing" (antinguo nombre de Pekin), de bandera China, solto amarras el lunes 29 en una maniana muy fria aunque de cielo limpio.
El barco tenia capacidad para alojar 399 pasajeros, pero insolitamente solo embarcamos cuarenta y ocho personas. Los tripulantes eran cincuenta y uno. Estas proporciones tan curiosas se deben a que octubre es un mes de temporada baja, aun asi da la impresion de que con la plata recaudada con la venta de los pasajes ni siquiera debio de alcanzar para cubrir los gastos de combustible, sin embargo el barco salio igual.
Los unicos extranjeros a bordo eramos una pareja de franceses, un australiano, y yo.
Un par de dias antes de embarcar habia leido que China se convirtio en el lider mundial en exportaciones, y la descomunal cantidad de barcos cargueros atestados de conteiners que pueblan el puerto de Tianjin parece confirmar la noticia.
Habia elegido viajar en barco para abaratar los costos del viaje, y para abaratar los costos del barco elegi sacar un pasaje en la clase mas economica. Dicen que el hombre es el unico animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Tambien es cierto que el hacinamiento chino puede tomar formas un poco dificiles de prever.
Creo que no exagero si digo que mi cuarto era una verdadera lata de sardinas. Directamente sobre el piso habia dispuestas dos filas enfrentadas de diez colchonetas cada una, con un pasillo angosto que separaba a las dos filas. Las colchonetas estaban literalmente pegadas una al lado de la otra, de manera que las caras de los vecinos quedaban apenas a unos 30 cm de la de uno. Como no habia espacio para que cada pasajero pudiera tener su equipaje consigo, las valijas fueron apiladas formando una montania en el unico rincon del cuarto que quedo libre.
Dada la escaza cantidad de pasajeros abordo, por suerte fue posible negociar un "up grade" con el oficial al mando, y luego del inevitable regateo de costumbre, con el australiano logramos que nos mudaran a un camarote solo para nosotros dos y con camas de verdad. Las instalaciones del barco, incluidos los banios, eran impecables.
El viaje duro un poco mas de dos dias y, previsiblemente, el barco apenas se sacudio, dado que la temporada de monzones ya habia quedado atras hace rato.
Pase el tiempo leyendo al sol sentado solo en la desierta cubierta y fumando la pipa que habia comprado en Pekin. El color de este mar es verde.
En la maniana del martes pasamos frente a la costa de Corea del Sur, que tiene un paisaje montanioso cubierto de vegetacion, y cuando en la maniana del miercoles sali a la borda ya estabamos navegando a la altura de Hiroshima. Transitamos varias horas por entre una infinidad de islas arenosas tapadas de vegetacion que componen el archipielago del sur de Japon. A las tres de la tarde el barco entro en el puerto de la ciudad de Kobe.
Saludos para todos!!!!
Fernando
Dejo un par de videos que me quedaron pendientes de China.
La danza del agua:
Toco la guitarra para unos monjes... que se me escapan para iniciar una ceremonia en un templo budista!!!!!:























