
















A pesar del medio siglo de proscripcion religiosa que debio sufrir Mongolia al pasar a integrar las filas de la Union Sovietica, el budismo tibetano por fin ha vuelto a consolidarse como la religion mas practicada del pais. Al igual que en China, tambien aca los comunistas buscaron acabar con el "opio de los pueblos", y aun hoy perduran algunas huellas de sus brutales metodos: despues de haber mandado a todos los monjes de paseo a Siberia, decapitaron a las estatuas de Buda, y asi, sin cabeza, se las encuentra hoy en muchos templos.
Teniendo en cuenta que en Mongolia la mayoria de la poblacion es budista, y que uno de los principios fundamentales de esta religion prohibe matar animales, puede resultar un poco extranio enterarse de que la alimentacion de los mongoles se basa en la carne de cordero; pero en un pais en donde el invierno castiga a la gente con temperaturas de hasta cuarenta grados bajo cero, los pruritos alimentarios deben ser dejados de lado, y el consumo de carne es una condicion sine qua non para lograr "pasar el invierno".
La contextura fisica de los mongoles es mucho mas robusta que la de los chinos -alimentados a base de arroz y fideos-, y la fuerza fisica es aca un valor altamente estimado; baste decir que el deporte mas popular del pais es la lucha: dos gordos descomunales tratan de tirarse mutuamente al piso!!
Por si la carne de cordero no aportara las suficientes calorias como para ganarle la batalla al frio, los mongoles le suman a su dieta un potente complemento: el vodka.
Lo toman todo el dia y a toda hora, y las botellas vacias se encuentran tiradas por cualquier lado, en la calle, en el campo, o en el pico de las montanias; a veces inclusive es posible ver una botella o un vaso de vodka dejado como ofrenda en los altares.
El respeto que los mongoles tienen por los valores sagrados y las supersticiones alcanza un grado que en occidente es imposible de imaginar. Un dia, en medio de un bosque perdido en pleno campo, me encontre con un arbol muy curioso; el tronco y las ramas tenian atados (literalmente) miles de trapos azules del tamanio de una bufanda. Nema, el guia mongol, me explico que el lugar era una especie de altar; pero mas aun que su aspecto, lo que en verdad me impresiono fue el tipo de ofrenda depositada por la gente, que consistia en... billetes!!! Tugruks -asi se llama la moneda local- de todos los valores, tamanios y colores. El proposito de este rito es muy sencillo: se supone que la plata ofrecida volvera multiplicada en el futuro; una especie de Quini 6 divino.
Tan increible como la imagen de un arbol repleto de plata, es que a pesar de la desolada ubicacion del altar nadie ose tocar los billetes alli "depositados". Tengo la impresion de que mas que un respeto real por el valor sagrado de las ofrendas ajenas, lo que impide que el altar sea saqueado es en verdad un profundo temor al castigo divino. Como sea, a la plata no se la lleva nadie, a excepcion del viento, que de vez en cuando toma prestados algunos billetes y prodigamente los desparrama por el camino.
Me encontre con otro altar muy interesante en la cima de una montania. Pero este arbol -tambien elegantemente vestido de azul- no recibia ofrendas en efectivo sino en huesos de caballo. La relacion que existe entre los mongoles y estos animales es muy especial; el tipo de vinculo que los une quizas solo sea posible en paises como este, de grandes extensiones y clima un poco inhospito, en donde para los hombres el caballo no es un juego ni un pasatiempo, sino la vida misma, dado que sin ellos la existencia y la supervivencia serian imposibles.
Si antes de venir a Mongolia mis conocimientos acerca del universo equino no eran justamente muy eruditos, debo admitir que mi estancia aca tampoco ha contribuido a engrosarlos demasiado: apenas puedo anotar que los caballos mongoles tienen las patas mas cortas que los argentinos, y que para hacerlos mover hay que decirles "chu-chu"; eso es todo...
Una leyenda dice que el polo nacio en Mongolia, cuando las tropas (las hordas?) de Ghengis Khan se divertian "taqueando" las cabezas de sus enemigos decapitados...
Despues de haber pasado unos dias con Virgini y Serge -dos de los europeos con lo que viaje por el norte- en una reserva nacional muy linda, estoy de nuevo en Ulaan Baatar, la capital del pais, haciendo la valija para desandar el camino y volver a Pekin.
El 21 de septiembre aca empezo el otonio, y en verdad que ya hace mucho frio, sobre todo por la noche; no quiero ni imaginarme lo que debe de ser este lugar en invierno!!!
Saludos para todos!!
Fernando





































